VOCES DE LA CAATINGA

Ceiça Pitaguary

Foto: colección personal

Soy Ceiça Pitaguary, pueblo Pitaguary, aldea Santo Antônio do Pitaguary, Tierra Indígena Pitaguary, en el municipio de Macaranaú (CearáE). Yo comencé la militancia en el movimiento indígena en 1998, participando de las reuniones locales de mi pueblo. Desde 2017, soy coordinadora general de la Fepoince (Federação dos Povos e Organizações Indígenas do Ceará). En el contexto de articulación de las mujeres indígenas en varias regiones de Brasil, nació el (colectivo) Voz. Nuestra idea era potenciar las iniciativas, dar voz, énfasis y visibilidad a las mujeres indígenas. No podemos olvidar que nuestra lucha es colectiva y el objetivo es contribuir y agregar cada vez más personas, nunca intimidar a aquellas que se están acercando.

Soy Clécia Pitaguary, del pueblo Pitaguary, aldea Monguba, Tierra Indígena Pitaguary, municipio de Pacatuba (Ceará). Soy artesana y entré a la lucha del movimiento indígena a finales de los años 1990. Mi aldea es conocida como una aldea matriarcal. El papel de la mujer está muy marcado. A partir de Voz nos fortalecimos más, porque abrió otras posibilidades. He conocido líderes, conocí la realidad de otros pueblos. Cuando comienzas a convivir y a escuchar, aprendes y te fortaleces. En la lucha de los otros también se encuentra fortaleza. Mi pueblo vivió momentos de conflicto, pero tuve mucho apoyo de las mujeres de Voz en situaciones de violencia, de agresión, vividas por las líderes mujeres. Con la experiencia en Voz, crecí mucho en cuanto a liderazgo.

Clécia Pitaguary

Foto: colección personal

Cristiane Julião

Foto: colección personal

Soy Cristiane Julião, pueblo Pankararu, aldea Brejo dos Padres, Tierra Indígena Pankararu, en el municipio Tacaratu (Pernambuco). Soy geógrafa, profesora y con doctorado en Antropología Social por el Museo Nacional (UFRJ). Inicié la militancia en el contexto de la transposición del rio São Francisco, discutiendo los impactos ambientales, culturales, sociales y territoriales. Cuando inicié con Voz me pareció un grito de liberación. La expresión Voz de las Mujeres Indígenas es muy estimulante, porque las mujeres no quieren esconder su voz. Quieren mostrar su pueblo, lo que quieren, lo que hacen. Yo opino que nuestros ancestrales fueron los que promovieron nuestro encuentro. Pienso aún que nuestro mayor desafío es vencer el machismo en nuestras aldeas, en nuestras casas. Precisamos también tener acceso y construir políticas públicas de Estado. Para nuestra lucha, precisamos unirnos cada día más y yo le digo a cada mujer que viene a unírsenos: “¡qué bueno que viniste, te estábamos esperando!”.